Pantano de Ordunte

IMG_4717Una de las actividades favoritas para los senderistas o paseantes eventuales del occidente bizkaino y el norte burgalés, es acudir al Pantano de Ordunte, en el Valle de Mena (Burgos), pero perteneciente al Ayuntamiento de Bilbao y que dota de agua a esta ciudad y otros pueblos de Bizkaia.

La ruta conocida como “Vuelta al Pantano”, no es otra que la que cuyo nombre indica, rodear el pantano por la pista forestal que discurre junto a sus aguas.

Es una ruta sencilla que nos permite disfrutar de bellos parajes sumergidos en un entrono natural y agradable.

El Pantano fue construido en 1934 para abastecer de agua a la ciudad de Bilbao. Para ello se tuvo que perder una zona muy bonita, haciendo desaparecer incluso algún poblado (cuyos restos se pueden observar cuando el nivel del agua es muy bajo), pero hoy, muchos años después, nos deja imágenes espectaculares para la vista y un entorno natural inigualable. Sigue leyendo

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Kolitza. Uno de los 5 montes bocineros

La cumbre de kolitza llama la atención desde las calles de Balmaseda. Su peculiar cima puntiaguda y coronada por la Ermita de San Sebastián y San Roque hace que la curiosidad nos anime a ascender hasta sus 879 metros de altura y apreciar así su belleza.

Kolitza es uno de los cinco Montes Bocineros de Bizkaia, desde ellos, en la Edad Media, se llamaba a los vizcaínos a juntas generales. El ritual consistía en hacer sonar unos cuernos huecos y prender hogueras para que los representantes de los vecinos al verlo supiesen que debían acudir a las juntas del Señorío. Sigue leyendo

Anboto. La mágica montaña vasca

Anboto

El Anboto es uno de los montes más preciados para los vascos. Una montaña que se eleva 1331 metros sobre el nivel del mar y que más llama la atención por silueta.

Su característico pico es inconfundible desde cualquier parte y su cima, siempre envuelta en el misticismo, la leyenda y la magia, es uno de los puntos más codiciados por los aficionados a la montaña.

La mitología vasca cuenta que aquí vive Mari (personificación femenina de la Tierra), en una cueva situada en la cara este de la montaña. Conocida como Anbotoko Mari (Mari del Anboto) o Anbotoko Damie (Dama del Anboto) precisamente por vivir ahí.

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Cabo Billano

En la costa bizkaina, en territorio de Gorliz un solitario faro guía los devenires de marinos que se acercan a estas aguas. Un faro agarrado a los acantilados del Cabo Billano.

Acceder al faro es tarea sencilla. La mayoría de personas lo hacen por la carretera asfaltada que lleva directamente hasta él, pero hay una ruta alternativa mucho más atractiva que nos hace pasar al borde de los acantilados, entre las ruinas del viejo fortín de Azkorriaga y apreciando pinos, encinas o madroños. Además las vistas de la bahía y la Ría de Plentzia son incomparables.

No solo tiene importancia por su belleza paisajistica sino que goza, ademas de una situación estratégica. Esa ubicación no pasó desapercibida para los encargados de defender estas tierra en diferentes épocas.

En el siglo XVIII se levantó el fuerte de Azkorraga para defender la bahía contra los ingleses y, donde desde 1990 se sitúa el faro, se dispusieron varias baterías, puntos de vigilancia y cañones para responder ante un ataque Aliado que nunca llegó.

La ruta que realizaremos tiene poco más de 6 kilómetros y dos horas la podemos acometer, aunque si bien eso depende del tiempo que nos detengamos a disfrutar de las vistas.

Paseo Itsas Lur

El trazado del antiguo tren minero ha legado un espacio apto para el paseo de los ciudadanos del siglo XXI, entre preciosas vistas del mar Cantábrico y restos del pasado minero de la zona.

Además esta pequeña Vía Verde es paso de quienes buscan llegar a Santiago de Compostela por el norte.

 

El recorrido que une los barrios de Pobeña y Covarón (ambos pertenecientes al municipio de Muskiz), comienza el el parking del primero. Podemos llegar a él por carretera o desde la Playa de La Arena, cruzando el puente que se encuentra en uno de sus extremos, salvando la desembocadura del río Barbadun.

Una vez en el parking, junto a las casas parten unas escaleras que nos llevan hasta el propio recorrido del ferrocarril entre un bosque de eucaliptos. Pronto accederemos a la pista y el desnivel será más suave que la subida inicial.

 

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