Oviedo. Paraíso astur

IMG_2460La capital del Principado de Asturias es un lugar perfecto para perderse unas horas, incluso unos días en el interior de una región rica en naturaleza, patrimonio y gastronomía.

Oviedo es eclipsada en ocasiones por su vecina Gijón, ubicada esta última en la costa del mar cantábrico, o por otras localidades situadas en entornos naturales espectaculares, como los Picos de Europa por citar uno. Sin embargo la ciudad carbayona es digna de ser visitada y conocida.

Se puede decir que toda ruta que discurra por Oviedo partirá del Campo San Francisco, un parque urbano al que es fácil acceder tanto si llegamos en vehículo particular como si lo hacemos en tren o autobús. En dicho emplazamiento comenzamos a sentir la ciudad, su vitalidad y su embrujo. No obstante, muy cerca del parque se sitúa el edificio más conocido de la ciudad; el Teatro Campoamor, de finales del XIX. En él se entregan anualmente los premios Príncipe de Asturias, presididos, como no, por la persona que les da nombre, Felipe de Borbón, acompañado por su esposa la Princesa de Asturias, quien además de ostentar el titulo es asturiana de nacimiento.

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Vitoria – Gasteiz. Green city

Vitoria – Gasteiz quizá no sea tan nombrada a nivel turístico como las otras dos capitales vascas. Una injusticia que a raíz del nombramiento de la ciudad como Green Capital en 2012 se va subsanando.

El reconocimiento lo dice todo y no podía ser más merecido. Vitoria es una ciudad verde, que gusta de respirar aire puro, que disfruta de sus parques, jardines y humedales, y que conjuga a la perfección el urbanismo de una capital con los espacios que deben oxigenárla.

Pero no podemos quedarnos ahí, VG es una ciudad casi milenaria que cuenta su historia a través de las piedras de su Casco Histórico. En las callejuelas de ese casco, conocido como “La Almendra” por su peculiar forma, su suceden casonas, palacetes y templos que hablan del paso de los siglos. Sigue leyendo

Salamanca. “Una fiesta para los ojos”

Salamanca es historia, leyenda, misticismo, pero también es vida, alegria, cultura, conocimiento. Salamanca es una y tantas a la vez, una ciudad medieval bañada por las aguas del Tormes que, como dijera el gran Cervantes “Enchiza la voluntad de volver a ella a todos los que de la apacibilidad de su vivienda han gustado”.

Razón tenía Cervantes, al menos eso creo yo, pues no hay año que no sienta la irremediable necesidad de visitar la ciudad charra.

Salamanca ha sabido guardar las pinceladas que la época medieval reflejó en ella y eso para un amante de la historia como yo es algo digno de admirar. Su casco histórico, Patrimonio de la Humanidad, bien merece la pena que nos perdamos por él. Dejemos que nuestros pies hagan el camino, olvidémonos del reloj, escuchemos el silencio y transportémonos a otros tiempos, a otra forma de ver y sentir la vida, a otras costumbres y a otras necesidades. Salamanca es historia viva y yo, le muestro mi respeto por el esfuerzo de no morir con el paso del tiempo. Sigue leyendo

Ávila. Tierra de caballeros

Ciudad de santos y de cantos” la denominó Juana I. No seré yo quien contradiga a toda una reina, pero la definiría como “ciudad de santos y de guerreros”, aunque tire por tierra toda belleza poética.

Antes de adentrarnos en la capital española situada a mayor altitud, para ubicarla y comprenderla mejor, vamos a hacer un repaso de la historia de Ávila, pues la ciudad castellana es historia en sí y bien merece la pena conocer algunos datos.

El origen de Ávila es confuso: aquí la mitología y la fantasía vencen a todo rigor histórico, así que vamos a saltar directamente a la Edad Media tan solo citando que por aquí pasaron Vetones (pueblo celta, prerromano, que dejó en Ávila “de recuerdo” los famosos verracos) y romanos.

Allá por el año 712, Tariq, que había llegado a la península por Gibraltar (quien le debe su nombre), arrasó la ciudad, desatando una época especialmente cruenta. En 742 Alfonso I de Asturias la toma para manos cristianas, regresando, gracias a Abderramán I en 785 a poder musulmán.

En estos años la ciudad de Ávila se encontró en la llamada Tierra de Nadie, entre musulmanes y cristianos. Quedando prácticamente despoblada y sufriendo continuos saqueos y las correrías de ambos bandos.

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Segovia. El medievo a pie de calle.

La ciudad de Segovia, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1985, muestra entre sus calles la herencia legada por las diferentes culturas que en ella moraron.

Su casco histórico, de marcado carácter medieval, ofrece entre sus estrechas y amuralladas callejuelas numerosos atractivos para el deleite del viajero moderno.

No solo son los edificios los que merecen un vistazo, sino que podemos encontrar salas o lugares dedicados al arte o la cultura, así como numerosos locales donde disfrutar de su exquisita gastronomía.

 El mejor punto para comenzar la visita es la Plaza del Azoguejo, donde se encuentra el punto más impresionante del Acueducto.

Este es el símbolo más emblemático de la ciudad. Construido por los romanos allá por el siglo I o II, es considerada la obra de ingeniería civil romana más importante de España. Se realizó sin ningún tipo de argamasa, buscando la ubicación  perfecta de todas y cada una de las piedras para que entre ellas lograsen mantenerlo en pie.

Fue concebido para llevar el agua hasta la ciudad desde un manantial situado a 17 kilómetros de esta. Su parte monumental cuenta con unos 800 metros en los que 166 arcos distribuidos en distintos órdenes hace alcanzar los 29 metros de altitud.

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