Pantano de Ordunte

IMG_4717Una de las actividades favoritas para los senderistas o paseantes eventuales del occidente bizkaino y el norte burgalés, es acudir al Pantano de Ordunte, en el Valle de Mena (Burgos), pero perteneciente al Ayuntamiento de Bilbao y que dota de agua a esta ciudad y otros pueblos de Bizkaia.

La ruta conocida como “Vuelta al Pantano”, no es otra que la que cuyo nombre indica, rodear el pantano por la pista forestal que discurre junto a sus aguas.

Es una ruta sencilla que nos permite disfrutar de bellos parajes sumergidos en un entrono natural y agradable.

El Pantano fue construido en 1934 para abastecer de agua a la ciudad de Bilbao. Para ello se tuvo que perder una zona muy bonita, haciendo desaparecer incluso algún poblado (cuyos restos se pueden observar cuando el nivel del agua es muy bajo), pero hoy, muchos años después, nos deja imágenes espectaculares para la vista y un entorno natural inigualable. Sigue leyendo

Salamanca. “Una fiesta para los ojos”

Salamanca es historia, leyenda, misticismo, pero también es vida, alegria, cultura, conocimiento. Salamanca es una y tantas a la vez, una ciudad medieval bañada por las aguas del Tormes que, como dijera el gran Cervantes “Enchiza la voluntad de volver a ella a todos los que de la apacibilidad de su vivienda han gustado”.

Razón tenía Cervantes, al menos eso creo yo, pues no hay año que no sienta la irremediable necesidad de visitar la ciudad charra.

Salamanca ha sabido guardar las pinceladas que la época medieval reflejó en ella y eso para un amante de la historia como yo es algo digno de admirar. Su casco histórico, Patrimonio de la Humanidad, bien merece la pena que nos perdamos por él. Dejemos que nuestros pies hagan el camino, olvidémonos del reloj, escuchemos el silencio y transportémonos a otros tiempos, a otra forma de ver y sentir la vida, a otras costumbres y a otras necesidades. Salamanca es historia viva y yo, le muestro mi respeto por el esfuerzo de no morir con el paso del tiempo. Sigue leyendo

De pueblo en pueblo. La Alberca. Cápitulo 14

Situada a los pies de la Peña de Francia, como recibiendo los cuidados de la Virgen a quien allí arriba se le dedica un santuario.

La Alberca ha sabido pasar los años sin perder su esencia, las casas originales del siglo XVIII, porticadas muchas de ellas y con un estilo constructivo muy peculiar, destacando la madera vista en sus fachadas.

A diferencia de la tónica habitual en otros pueblos, las casas de La Alberca no muestran en sus portadas escudos blasonados de familias nobles o guerreras, sino que cuentan con motivos e inscripciones religiosas. Esto provoca diversas teorías, una cree que se trata de una localidad muy religiosa y otra promulga que fue repoblada tras la Reconquista por conversos que deseaban proclamar su adhesión a la fe cristiana, más por conservas su tierra que por creencia real.

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Ávila. Tierra de caballeros

Ciudad de santos y de cantos” la denominó Juana I. No seré yo quien contradiga a toda una reina, pero la definiría como “ciudad de santos y de guerreros”, aunque tire por tierra toda belleza poética.

Antes de adentrarnos en la capital española situada a mayor altitud, para ubicarla y comprenderla mejor, vamos a hacer un repaso de la historia de Ávila, pues la ciudad castellana es historia en sí y bien merece la pena conocer algunos datos.

El origen de Ávila es confuso: aquí la mitología y la fantasía vencen a todo rigor histórico, así que vamos a saltar directamente a la Edad Media tan solo citando que por aquí pasaron Vetones (pueblo celta, prerromano, que dejó en Ávila “de recuerdo” los famosos verracos) y romanos.

Allá por el año 712, Tariq, que había llegado a la península por Gibraltar (quien le debe su nombre), arrasó la ciudad, desatando una época especialmente cruenta. En 742 Alfonso I de Asturias la toma para manos cristianas, regresando, gracias a Abderramán I en 785 a poder musulmán.

En estos años la ciudad de Ávila se encontró en la llamada Tierra de Nadie, entre musulmanes y cristianos. Quedando prácticamente despoblada y sufriendo continuos saqueos y las correrías de ambos bandos.

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Ruta del Cares

 

Una de las ruta o sendas más conocidas y transitadas de España es la Ruta del Cares, en Asturias y León. Muchas son las personas que la recorren durante el año y desde luego, no se equivocan.

Situada a los píes de los Picos de Europa, es una espectáculo para los sentidos. Ofrece espectaculares paisajes a la vera del río Cares mientras recorremos su garganta, definida como “La Garganta Divina”, por la senda tallada en la roca.

Una ruta que une los pueblos de Poncebos, en Asturias y Caín, en León por medio de 12 kilómetros, lo que se convierte en 24 si contamos la ida y la vuelta.

La parte más dura es la del comienzo, los dos primeros kilómetros que se suceden en ascensión. Quizá aquí alguien pueda pensar en darse la vuelta pero una vez que llegamos al punto más alto la ruta comienza a llanear y a ofrecernos imágenes espectaculares; La subida merece la pena.