Yacimientos romanos. Segóbriga

El yacimiento romano de Segóbriga es uno de los conjuntos arqueológicos mejor conservados de cuantos podemos encontrar en la Península Ibérica.

Situada en la autovía que une Madrid con el Levante, a la altura de Saelices (Cuenca), esta ciudad fue un importante nudo de comunicaciones y gozó de gran actividad durante los días del Imperio Romano.

Plinio la consideró inicio de la Celtiberia y llegó a tener un gran auge. En época visigoda aún contaba con cierta importancia, pero con la invasión islámica comenzó su declive y final abandono.

En el recinto destacan las ruinas del anfiteatro y el teatro, pero no son sus únicos elementos destacables, el foro, dos recintos termales o la basílica complementan la visita. Además se ha instalado un centro de interpretación que ayuda a comprender la vida en la ciudad,su origen y su historia y nos da unas explicaciones de las ruinas veremos a continuación.

Una vez visto el centro de interpretación pasamos a visitar el yacimiento en sí.

Durante el trayecto desde el centro a la entrada de la ciudad encontramos restos del acueducto y de una necrópolis situada extramuros.

La ciudad de Segóbriga se amuralló en tiempos de Augusto, cuando la ciudad recibió el titulo de municipium. Contaba con tres puertas de acceso y nosotros llegaremos a lo que fue la torre nordeste. Junto a esta se alza el teatro, situado extramuros, al igual que el anfiteatro.

 

El teatro esta en buen estado, conserva la orchestra y el graderío en el que se observan las divisiones que separaban a los habitantes según su clase social. Se estima que cabrían en él unas 2500 personas.

Cerca se encuentra el anfiteatro, flanqueando junto al teatro la entrada principal de la ciudad. Contaba con capacidad para 5500 espectadores y poseía todos los elementos típicos de los anfiteatros romanos. Es posible caminar por sus pasadizos, por la arena y las gradas, separadas de esta ultima por un alto podium.

Fue empelado para su uso original hasta el siglo III mientras que en el siglo posterior se empleo como granero.

Una vez atravesada la muralla nos topamos con las llamadas “Termas del teatro”. Estas se situaban detrás del teatro y tenían acceso desde el mismo. Apreciamos el vestuario, una sauna seca y una sauna con piscina.

Por la vía principal llegamos al centro de la ciudad, el foro. Un amplio espacio, de 58 por 19 metros, donde se desarrollaba la vida diaria.

La plaza centra se encontraba enlosada y contenía un monumento del que tan solo queda el pedestal. Rodeado por un pórtico que se sustentaba con grandes columnas y daba cobijo a diferentes edificios. Uno de ellos era la basílica, situada en el lado oriental. Allí se realizaban operaciones comerciales y se impartía justicia. También albergaba dos templetes para el culto a la familia imperial. Frente a la basílica estaban situadas las tabernae, los comercios de la época.

Al otro lado de la calle y subiendo unas escaleras, se accede al Templo de culto Imperial, erigido en tiempos de Vespasiano. Era de tres naves, de las cuales la central era la más amplia, al final de esta se encontraba la estatua del emperador.

Tras el templo estaban las Termas monumentales. Un recinto en el que realizaban una especie de circuito termal, tan típico en tiempo de los romanos. Por una callejuela escalonada se accedía a la palestra, donde se podían hacer ejercicios. Después se pasaba al vestuario, que contaba con una piscina y posteriormente al frigidarium (sala fría), tepidarium (sala templada), caldarium (sala caliente) y al laconicum (sauna seca).

Al norte se hallaban las habitaciones de servicio y hornos para calentar el agua de los baños.

Junto a las termas construyó su vivienda Iulio Silvano, uno de los celebres habitantes de Segóbriga.

Es este lugar un buen espacio para conocer la vida en una ciudad romana, comprender sus construcciones, el sentido que tenían, porque y para que se realizaban y descubrir que muchos de los elementos arquitectónicos que hoy empleamos nos vienen de tiempos del gran imperio de Roma. También merece la pena cerrar los ojos durante unos segundo e imaginarnos sumidos en un día cualquiera de un año cualquiera de los siglos I o II de nuestra era.

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Un pensamiento en “Yacimientos romanos. Segóbriga

  1. Segóbriga fue, para muchos niños madrileños que estudiamos en los 90, el primer (y único) yacimiento arqueológico de nuestra infancia, pues era una de las excursiones más típicas que se hacían en los colegios. Quizá en el momento no lo valorásemos como merecía, pero en visitas posteriores hemos podido comprobar la importancia de este lugar para comprender la presencia romana en la Península Ibérica. Nos ha encantado leer el post, no es un lugar sobre el que se haya escrito demasiado en blogs de viajes.

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