Scala Santa, Roma

Uno de los lugares que más me sorprendió cuando visite Roma no es uno de los más turísticos, muchas guías ni siquiera hacen mención de él. Es poco conocido por los turistas y un punto imprescindible para los más devotos.

En la Piazza San Giovanni in Laterano, frente a la Básilica de San Giovanni in Laterano, un palacete construido sobre los restos de otro, a finales del siglo XVI, por orden del Papa Sixto V, alberga la que dicen fue la escalera del Palacio de Poncio Pilato, aquella que Jesucristo subió antes de ser condenado a muerte por el prefecto romano. Es el Palacio de Letrán, erigido como palacio papal.

En el año 326 Helena de Constantinopla (Santa Helena), madre del Emperador Romano Constantino el grande, mandó trasladar los 28 peldaños de mármol de la escalera desde el templo atribuido a Pilato en Jerusalén. La obsesión de Santa Helena por la busqueda de reliquias cristianas fue enorme, hasta tal punto que peregrinó a Tierra Santa. Hizo demoler templos y viviendas en su afán de encontrar los restos de la cruz de Cristo y los restos de los Reyes Magos. La escalera formo parte del Palacio de Letrán hasta que el Papa Sixto V lo destruyó y construyó el mencionado anteriormente.

Foto google maps

Según entramos al edificio accedemos a una especie de recibidor, donde vemos varios habitáculos que ubican sendas escaleras. Flanqueando la central dos estatuas que representan “El beso de Judas” y “Jesús ante Pilato”. Es esta central el objeto de las visitas a este lugar, la Scala Santa. Cubierta por unos tableros de madera de nogal que protegen el mármol del desgaste producido por las decenas de peregrinos que diariamente la suben de rodillas. Existen varios puntos recubierto de cristal que dejan entrever unas manchas, supuestamente de la sangre de Cristo.

 

Bien ascendiendo por la Scala Santa, o por alguna de las laterales, llegaremos al Santa Sactorum, una capilla privada para uso de los papas mientras estos residieron aquí. Entre las muchas reliquias que en ella se encuentran, destaca una imagen de Cristo Redentor considerada aquiropoieta, es decir, no pintada por mano humana.

Seamos creyentes o no, este palacio es una visita recomendable, ya que el misticismo que transmite, la ascensión de los fieles arrodillados por la escalera o la simple curiosidad por un hecho histórico tan importante como este para la humanidad bien merece acercarnos hasta el Palacio de Letrán, más allá de las creencias o la fe de cada cual.

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