De pueblo en pueblo. Haro. cápitulo 15

HARO, CAPITAL DEL RIOJA

“Ya estamos en Haro, que se ven las luces”.

Con esta frase advertían los viajeros del siglo XIX que estaban llegando a la Capital del Vino. Haro fue, junto a Jerez de la Frontera, la primera población en contar con alumbrado eléctrico. Debido en gran medida a la influencia recibida de Francia y sus bodegueros, que vieron en esta región una lugar perfecto donde salvar las maltrechas cosechas vinícolas francesas.

La ciudad riojana se encuentra en la denominada Rioja Alta, zona fronteriza con tierras vascas (Álava) y Castellano leonesas (Burgos).

Poblada por Berones y romanos, perteneció a Castellanos y Navarros y recibió el titulo de Villa en 1187. Le fue otorgado el sobrenombre de “Muy noble y muy leal” por gracia de Felipe V, quien no olvidó la obediencia de Haro a su persona durante la Guerra de Sucesión.

Durante la invasión napoleónica, el ejercito francés estableció aquí un cuartel, lo que no perjudico su futuro reconocimiento como Ciudad en 1891.

De época medieval son varios de los Palacios que se pueden apreciar a lo largo de sus calles.

Pero si un hecho fue importante para Haro, es aquel que tuvo lugar en el siglo XIX, muy lejos de sus limites. En 1863 una plaga asoló los viñedos de Europa, lo que provocó que bodegueros de la zona de Burdeos debiesen buscar zonas con viñedos cuyos frutos fuesen similares. La Rioja fue la elegida. Esto fue un gran impulso para los productores locales que aprendieron nuevas y más modernas técnicas para el día a día.

A los viticultores franceses se asociaron empresarios vizcaínos en busca de invertir su dinero. Fijaron las nuevas bodegas cerca del ferrocarril, en lo que hoy se conoce como Barrio de la Estación, para aprovechar el tren en el traslado del producto; tanto para traer la uva de los campos como para enviar el vino ya producido por mar.

Tal fue la importancia que tuvo la llegada de los franceses a Haro que en la localidad se inauguró una Estación enológica y una sede del Banco de España.

A pesar de la recuperación de los viñedos de Francia, la expansión del vino de Rioja era ya imparable. Se había aprovechado perfectamente la oportunidad de trabajar con métodos novedosos y la ambición de los bodegueros, unida a un producto de gran calidad, han hecho de los caldos con denominación de origen Rioja unos de los más deseados en todo el mundo.

Es por la importancia de las bodegas que un buen sitio para comenzar la visita a la ciudad, aunque parece extraño, es en las afueras de esta, en el barrio de la Estación.

En el se reúnen la mayoría de las bodegas y muchas de ellas ofrecen la posibilidad de ser visitadas. Aquí se encuentran productores de grandes vinos como CUNE, MUGA o López de Heredia.

Una vez conocido el interior de alguno de estos templo del vino y gozado de sus productos podemos acercarnos al núcleo de la villa.

La Plaza de la Paz es el centro neurálgico y punto de encuentro de vecinos y visitantes. Encontramos el Ayuntamiento, un palacio del siglo XVIII donde destaca su fachada con balcón corrido y los arcos de su soportal.

En el centro de la plaza se encuentra el quiosco, que sustituyó a una antigua fuente retirada en 1930. También vemos el Palacio de Bendaña, actual sede de la oficina de turismo y varias viviendas curiosas.

Junto a la fachada del ayuntamiento parten las calles de zona conocida como “La Herradura” por la forma de sus viales. En este lugar encontramos infinidad de bares y tabernas donde degustar los platos típicos de la zona maridados con los excelentes caldos de Rioja. En la parte alta de la herradura nos llama la atención la Iglesia de Santo Tomás, monumento nacional.

 

El edificio actual data del siglo XVII y fue construido en un estilo gótico florido. Construido en sillería consta de tres naves y una torre. Paralelo al templo podemos ver el Palacio de los Condes de Haro.

 

Regresando a la Plaza de la Paz nos encontramos con el Museo del Torreón, una torre del XIV reconvertida en el Museo Riojano de Arte Contemporáneo.

Callejeando por las diferentes vías que parten de la plaza nos encontraremos viviendas y palacetes dignos de observarse, aunque si bien la Calle de la Vega es la que más atractivos nos mostrará. Si la tomamos, tras pasar junto al Palacio Bezaras del XVIII, llegamos a la Plaza de San Agustín. Tenemos aquí el antiguo Convento de San Agustín, empleado también como cárcel y escuelas, hasta llegar a su uso actual como hotel. Pegado al convento se halla el Teatro Bretón, ubicado en lo que era la iglesia y el cementerio perteneciente al propio convento.

El edificio del Banco de España también esta aquí. Ya hemos hablado de la importancia de las bodegas en Haro y como esta pujante economía hizo necesaria la creación de una sede del banco español, su inauguración se realizó en 1892. Esta fue una de las siete poblaciones no capital de provincia que tuvo sucursal del Banco de España, aunque la reestructuración que realizo el banco de sus sedes regionales provocó el cierre de esta en 1978.

Continuando nuestro camino por la calle de la Vega nos sale al paso la Basílica de Nuestra Señora de la Vega, patrona de Haro. Un edificio de estilo barroco en cuyo interior destaca el retablo en que se encuentra la talla policromada de la Virgen de la Vega. Destaca también la cúpula, decorada con pinturas de Francisco Zorrilla.

 

Detrás de la basílica, pasando un bloque de viviendas, se encuentra la Estación Enológica, que da servicio de investigación y formación tanto a organismos públicos como privados del sector vinícola. Además se ha convertido en un Centro de Interpretación con clara vocación didáctica, donde poder aprender sobre la historia, las técnicas y la forma de vida de quienes se hayan ligados a la producción de vino.

Llegados a este punto podemos dar por finalizada la visita a Haro, teniendo la posibilidad de continuar deleitándonos con su gastronomía o desplazarnos a visitar lugares cercanos que también cuentan con gran interés, caso de Sajazarra, Santo Domingo de la Calzada, San Millán de la Cogolla, o Salinillas de Buradón y Labastida en la provincia de Álava.

FOTOS

 

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Un pensamiento en “De pueblo en pueblo. Haro. cápitulo 15

  1. Yo soy madrileña y fui de escapada de fin de semana con mis amigas a Almansa. Descubrimos unos paisajes muy bonitos donde poder desconectar del ajetreo de la gran ciudad y también pudimos disfrutar de los mejores planes de ocio, de la cultura, los comercios… y todo con mucha cercanía, gracias a la iniciativa de la ciudad Almansa todo a un paso. Fue genial! Ahora anoto Haro como lugar pendiente de visitar, porque al ver las fotos me has dejado con el gusanillo jeje

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