Anboto. La mágica montaña vasca

Anboto

El Anboto es uno de los montes más preciados para los vascos. Una montaña que se eleva 1331 metros sobre el nivel del mar y que más llama la atención por silueta.

Su característico pico es inconfundible desde cualquier parte y su cima, siempre envuelta en el misticismo, la leyenda y la magia, es uno de los puntos más codiciados por los aficionados a la montaña.

La mitología vasca cuenta que aquí vive Mari (personificación femenina de la Tierra), en una cueva situada en la cara este de la montaña. Conocida como Anbotoko Mari (Mari del Anboto) o Anbotoko Damie (Dama del Anboto) precisamente por vivir ahí.

A la puerta de su cueva, peinaba Mari su larga cabellera rubia con peines de oro y hasta el lugar se desplazaban las sorginak (brujas) para realizar los famosos Akelarres en honor de Akerbeltz, un macho cabrio que algunos relacionan con el diablo.

Mari, como buena diosa que es, cuenta con varias moradas más repartidas por toda Euskal Herria y cuando se desplaza de una a otra se puede ver una gran bola de fuego en el cielo. Entre el fuego va Mari en una carruaje de oro.

Ella es también la “culpable” del clima que haga en Euskadi. Si esta en Anboto dicen que el clima será lluvioso (la mayor parte del tiempo), si esta en otra de sus moradas el clima puede ser más seco.

Otra leyenda dice que cuando Mari y su esposo, Sugaar hacen el amor se desatan terrible tormentas.

Dejando atrás la mitología nos proponemos ascender a la cumbre rocosa por su cara sur, la ruta más habitual.

Para acometer la ascensión nos desplazamos en coche hasta el Santuario de Urkiola, donde lo dejamos en su amplio parking y comenzamos a caminar.

Ya desde el principio se nos plantean varias opciones, ir por una pista más llana y de recorrido más largo, o ascender a urkiolagirre (1009 mts) para después descenderlo y llegar las campas de Asuntze a 870 metros, donde se unen los dos recorridos. En este caso nosotros elegimos ir por la pista y a la vuelta pasar por la cima de Urkiolagirre.

 

Comenzamos pues nuestro camino por la pista, entre frondosos arboles y acompañados por los caballos y vacas que pastan tranquilamente y totalmente acostumbrados al paso de personas.

Potrillo cerca del Santuario

En menos de una hora llegamos al punto de se unen los dos caminos, las campas de Asuntze, donde se encuentra la fuente de aguas ferruginosas conocida como Pol-pol por el ruido que hacen sus aguas al brotar.

 con flechas

En nuestro regreso pararíamos en la fuente, ahora era momento de parar, ya que aún estábamos frescos y debíamos seguir caminado.

Seguimos la pista situándonos ya bajo el mismísimo Anboto y viendo lo que nos espera hasta llegar a su cima. Pronto llegamos a ver el refugio que dejamos a nuestra derecha y llegamos a un nuevo cruce donde las señales nos marcan el camino. Seguimos por el collado de Pagozelai.

Tras pasar una pequeña elevación del terreno llegamos al punto donde comienza la verdadera ascensión de montaña. Un letrero nos indica “Anboto” introduciéndonos en el hayedo que nos llevará a la cumbre. No es una ascensión de alta dificultad pero si conviene prestar atención y tener cuidado, además es preferible evitar los días meteorológicamente adversos, pues el lugar se puede convertir en peligroso.

 

En este punto ascenderemos por una superficie entre rocas y arboles en la que más de una vez deberemos echar mano a tierra para ayudarnos.

Montañeros ascendiendo por el hayedo

El esfuerzo merece la pena y se obtiene la merecida recompensa cuando, tras una media hora, salimos del hayedo por su parte alta. Veremos ya muy cerca la cumbre.

Otxandio desde el hayedo

En poco más de dos horas habíamos echo cumbre y una vez el la cima las vistas son espectaculares. Por una lado vemos el camino recorrido, a otro Vitoria precedida por su embalse (en el hayedo ya se dejaba entrever), y en un tercero los últimos pueblos de Bizkaia.

Vistas desde la cima

Tras reponer fuerzas, coger aire y disfrutar del magnifico emplazamiento, comenzamos a descender por donde habíamos llegado.

La diferencia es que en la bajada, poco antes del refugio tomamos una senda a la izquierda para llegar hasta la fuente de Pol – pol y beber de sus aguas, de sabor extraño pero no perjudiciales.

Refrescándose en Pol – pol

A escasos metros de la fuente esta el punto donde se unen la pista y el camino de Urkiolagirre. Como antes vinimos por la pista ahora tocaba ascender hasta esta cima para de nuevo descender a las inmediaciones del Santuario de Urkiola. Desde Urkiolagirre se observa una bonita panorámica que, con ayuda de la mesa de observación allí situada, nos permite contemplar el propio Anboto, Alluitz o incuso el Gorbea.

Disfrutamos de una agradable jornada de domingo en una de las cimas más codiciadas y respetadas del panorama montañero.

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4 pensamientos en “Anboto. La mágica montaña vasca

    • Madaboutravel, es una ruta muy bonita y no excesivamente dura si se sube desde Urkiola (por otras vertientes es más complicada y peligrosa), aunque si que requiere estar un poco acostrumbrad@ al monte.
      Tan solo el ultimo tramo es durillo pero con ánimo se llega bien.

      Si algún día estas por ahí y te “sobra” una mañana, no dudes en ascender a alguna de las cimas del País Vasco porque merece la pena.

      Un saludo.

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