De pueblo en pueblo. Gernika. cápitulo 13

Gernika sufre aún hoy el imborrable recuerdo de aquél 26 de abril de 1937.

Tras ser silenciadas durante más de cuatro décadas, las voces de los y las gernikarras se alzan atronadoras, con el apremio de una muerte que se les avecina más pronto que tarde.

Las palabras brotan atropelladas sus gargantas, hoy altavoz, más que de la cabeza, del corazón. No desean que su historia caiga en el olvido y tratan de sustituir las cifras y el cruce de acusaciones, por relatos más íntimos, vivencias personales que no aparecen el los libros bélicos pero, que para ellos son la esencia de la comprensión de aquella fatídica tarde de un lunes de mercado.

Gernika esta ligada al bombardeo y lo estará ni se sabe por cuanto tiempo más. No desea olvidar (aunque si conciliar) pero si que desea dar a conocer a las gentes de fuera del País Vasco que es y que fue mucho más que los aviones de la Legión Condor escupiendo fuego desde el cielo y sus funestas consecuencias.

Al llegar a la villa un cartel nos indica que estamos entrando en la “Ciudad de la Paz” (Bakearen Hiria, en euskera). Lo mejor es buscar aparcamiento entre calles o en el parking situado junto la comisaria de la Ertzaintza y disponerse a visitar la localidad a píe.

Al salir del parking si miramos a nuestra derecha veremos un palacete, nos dirigimos hacia él y seguimos la señal rosácea que indica “monumentu gunea” (zona monumental). De este modo pasamos junto al Frotón Jai Alai, si bien su fachada exterior no nos dice nada, estamos ante uno de los emplazamiento más importantes del deporte de la Cesta Punta.

Continuando por esa misma calle, enseguida nos topamos con la Plaza de los Fueros, flanqueada por el ayuntamiento y el Museo de la Paz, ubicándose en el centro del emplazamiento la estatua de Don Tello de Castilla, fundador de la Villa allá por 1366. También se encuentra aquí cerca la oficina de turismo, donde podremos proveernos de mapas e información varia.

Retomando la calle por la que llegamos aquí saldremos a una zona abierta. De frente veremos los Jardines del Ferial, el lugar donde se ubicaba el antiguo mercado hasta el fatídico bombardeo en que fue destruido (más adelante veremos el actual).
Desde los jardines debemos levantar nuestras miradas hacía la zona alta. Veremos unas escaleras que suben a una plazuela donde se encuentran las Escuelas Públicas. Es el llamado Pasalekua, en memoria del Batallón Gernika que luchó en la Guerra Civil. Seguimos subiendo escaleras para darnos de bruces con el Museo de Euskal Herria, en el cual nos muestran la historia del pueblo vasco, así como sus tradiciones culturales, deportivas y sociales.

Rápidamente nos daremos cuenta de que estamos junto al lugar más emblemático de Gernika y, posiblemente de todo Euskadi si a tradición e historia nos referimos; la Casa de Juntas.

Hoy es la sede de la Juntas Generales de Bizkaia, máximo órgano institucional del territorio, pero su importancia transciende al edificio de principios del XIX. Antes de la construcción del edificio neoclásico las juntas se celebraban en la ermita de Santa María, ubicada en el lugar y demolida para el alzamiento de la actual sede. Pero un elemento sobrevivió a la reconversión, el afamado Árbol de Gernika, el roble que se encuentra en el jardín de la casa de juntas y que es símbolo de todos los vascos y vascas. Bajo su sombra actualmente se realizan los actos de toma de posesión y juramentos de los diferentes Lehendakaris (presidentes del País Vasco). Hace unos cuantos años más, aquí juraban respetar los fueros vascos, Señores de Bizkaia y Reyes hasta 1876, año en que fueron suprimidos dichos fueros.

El edificio merece un vista y, no hay escusa para no hacerlo pues la entrada es gratuita. Destacan de él la Sala de juntas, lugar donde se realizan los plenos, en los que destacan, además del mobiliario, los retratos de los diferentes Señores de Bizkaia. También llama la atención la Sala de la Vidriera, en la cual la vidriera del techo muestra imagenes de las primitivas juntas y el árbol, así como imágenes representativas de todas la villas del territorio.

 

En la parte trasera de la Casa de Juntas se encuentra el Parque de los Pueblos de Europa. Un espacio abierto en 1991, ideal para el descanso mientras admiramos las esculturas de Henry moore o Eduardo Chillida. Además la variedad de flora es muy amplia.

 

Salimos del parque y buscamos a la iglesia de Santa María, junto al Museo de Euskal Herria por el que ya habíamos pasado. El templo fue uno de los pocos edificios que resistió el brutal bombardeo.

Por la calle Allende Salazar, en dirección contraria al museo y la Casa de Juntas, nos topamos con una de las mayores sorpresas que nos ofrece la Villa de Gernika, el mural del “Guernica”. Una reproducción hecha de azulejos de la famosa obra de Picasso inspirada en el bombardeo de Gernika.

Desde el punto en que nos encontramos, la calle San Juan inicia el descenso hacía la parte baja y, cual río que desciende de las montañas nos dejamos llevar por las pendientes, llegando, si lo deseamos hasta el río Oka. Llegaremos hasta un puente, el Puente de Rentería, que a simple vista no tiene nada de especial y no nos llamaría la atención de no ser porque, según repitieron hasta la saciedad las fuentes afines al régimen de Franco, era el objetivo del bombardeo de aquel 26 de abril. Objetivo junto a la Casa de Juntas y la fábrica de armas, lugares que curiosamente no fueron destruidos por los bombarderos.

Regresando sobre nuestros pasos por la calle San Juan se nos cruza la calle de Don Tello, la cual tomándola hacía nuestra izquierda nos deja en el Mercado actual. El lugar en el que los lunes los gernikarras y gentes de alrededor se reúnen en busca de los mejores productos de la tierra. Es tan importante el llamado “Lunes de Gernika” que la celebración del mercado se complementa con partidos de cesta punta en el frontón Jai Alai.

Si cualquier lunes es importante mucho más lo es el ultimo lunes de octubre. Una fecha en la que se dan cita casi 300 puestos de venta, obligando a emplear varias calles del municipio. Es una fecha marcada en rojo en el calendario de bizkainos y gente de los alrededores.

foto sacada de http://www.deia.com

La calle Don Tello nos lleva del Mercado hasta el parking, a la contra de como llegamos. Si aún queda tiempo tal vez sea buena idea desplazarnos a conocer el Bosque de Oma, las cuevas de Santimamiñe o la cercana costa vasca y la Reserva de la Biosfera de Urdaibai.Podemos decir que ya hemos visto los atractivos de la Villa de Gernika, conocido su historia, sus raíces y comprendido un poco más el horrible 26 de abril de 1937.

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4 pensamientos en “De pueblo en pueblo. Gernika. cápitulo 13

  1. La verdad que poca gente de fuera del País Vasco conoce Gernika más allá de los sucesos de 1937 o del cuadro de Picasso (vinculado al bombardeo), pero es un lugar muy agradable y digno de pasar unas horas allí.

    Gracias

  2. Pingback: Bosque de Oma | goikoviajes

  3. Pingback: De pueblo en pueblo. Enkarterri. Cápitulo 12 | goikoviajes

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