Una tarde en París.


Podemos decir que era el punto de inflexión del viaje. El objetivo principal estaba cumplido, habíamos visitado la zona del Desembarco de Normandia y el Mont Saint Michel, pero no nos íbamos a quedar con las ganas de pisar de nuevo la capital de Francia y recorrer (entre otras cosas) sus maravillosos Campos Elíseos de arriba abajo.

 Tras el desplazamiento en coche llegamos al hotel a la hora de comer. La recepción estaba cerrada pero pudimos hacer el Check-in gracias a una maquina, del estilo de las del metro, que tienen a la entrada en esta cadena hotelera. Nos alojamos en el Etap hotel Versailles Château Saint Cyr. Hotel correcto, que elegimos por su situación cerca del RER, con aparcamiento privado gratuito (como todos los Etap) y cercano al palacio de Versalles que era nuestro objetivo.

 Comimos en el hotel y sobra las 14:00 nos acercamos a la estación del RER para plantarnos en unos 15 min en Paris.

Nos apeamos en la estación más cercana a la Torre Eiffel y en seguida estábamos bajo la inmensa mole de hierro.

 Teníamos un día precios y todos los atractivos de la ciudad de la luz se nos mostraron radiantes.

Desde la Torre Eiffel tomamos el camino natural que atraviesa los Campos de Marte hasta llegar a la Ecole Militaire, precedida por un panel en el que esta escrita la palabra paz en varios idiomas. Una palabra tan adecuada en estas fechas, tres días después del anuncio del cese definitivo de la actividad armada de ETA.

  

Desde aquí como si de una fuerza magnética oculta se tratase, la ciudad de París nos dirige a Los Inválidos. Residencia para soldados retirados y sin recursos y morada eterna del soldado más famoso de Francia: Napoleón Bonaparte.

 Rodeamos el edificio para situarnos en la fachada opuesta, junto a la zona ajardinada, camino natural para acercarse al Sena, cruzar el puente Alexandre III y llegar hasta los Campos Eliseos. Justo antes de comenzar el puente nos encontramos con una curiosa obra de arte, una alcachofa gigante en la que no perdimos la oportunidad de hacer unas fotos.

Cruzamos el puente y, pasando junto al Grand y el Petit Palais, nos adentramos en los Campos Eliseos. Nos decantamos esta vez por dirigirnos al este, dejando la zona más animada de los Campos para cuando cayese la noche. Llegamos hasta su final en la Place de la Concorde, la 2ª más grande de Francia tras la de Quinconces de Burdeos. En ella se encuentra el obelisco traído de Luxor, durante la Revolución francesa se instaló en ella la guillotina que “impartió justicia” y el 26 de octubre de 2011 se colocó un escenario para recibir a algún equipo deportivo que había logrado un gran éxito. No nos enteramos bien de que se trataba, pues rápidamente nos metimos en el Parque de Tullerias, que tiene aquí una de sus entradas.

Caminamos por el parque hasta llegar al otro extremo, justo donde se empieza a vislumbrar la imponente fachada, precedida por la pirámide de cristal, del Louvre.

El Sena volvería a ser nuestro guía en París, continuamos camino por su orilla hasta llegar al Pont des Arts, desde donde se aprecian unas bonitas vistas del Pont Neuf y la Ile de la Cité. Nos adentramos en la isla, origen de la ciudad de París. Llegamos has las puertas de Notre Damme, buscamos a Quasimodo, pero tampoco esta vez lo encontramos.

  

Tras pasar un rato en la plaza que esta delante de la catedral, cruzamos el Sena y nos adentramos en la zona de Quartier Latin (barrio latino), en la que hay bastante movimiento de gente y donde se pueden probar unos excelentes crepes, todo esta en saber buscar el lugar adecuado. Antes del aperitivo rendimos homenaje a la famosa librería Shakespeare & co.

Desde aquí decidimos tomar el metro para ir al barrio de Montmartre y pasar los últimos minutos de la tarde allí. Por desgracia algún tipo de problema en el metro que no llegamos a comprender, nuestro francés no llega a tanto, los vagones estaban mucho tiempo en las estaciones y no avanzaban. Tras dos paradas desistimos y nos fuimos a otra línea para llegar al Arco del Triunfo, en un extremo de los Campos Elíseos.

Ya era de noche y lo único que deseábamos hacer era pasear tranquilamente mezclándonos con los viandantes, viendo escaparates y disfrutando del ambiente del lugar.

Nos encontramos con un grupo de muchachos que bailaban y animaban bastante la zona. Nos quedamos allí un rato largo hasta que llegó la policía y desalojo el lugar.

Paseamos un poco más hasta que nos dimos cuenta que se hacía tarde. Nos dirigimos de nuevo a Ecole Militaire, compramos algo para cenar en un Carrefour que allí había y cruzamos tranquilamente los Campos de Marte hasta los pies de la Torre Eiffel. Había bastante gente en el parque.

Nos metimos en la Estación del RER para tomar el tren que nos llevaría al hotel. Habíamos pasado una estupenda tarde en la ciudad de París. Nuestro siguiente objetivo era el espectacular Palacio de Versalles, envidia de toda Europa, pero eso sería al día siguiente.

 

  

 

ÁLBUM DE FOTOS

Relatos de otros viajeros  #postamigo 

Notas de un viajero – PARÍS 

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