BARRIO ROJO DE AMSTERDAM

El Barrio Rojo es uno de los lugares más conocidos del mundo, al menos de oídas.

Esta zona atrae al año a miles de turistas que se acercan hasta la ciudad de Amsterdam.

Pero, ¿Por qué es este lugar tan conocido? No lo es ni por su arquitectura, ni por su gastronomía o su monumentalidad; lo es por sus negocios. Es en este lugar donde se encuentran los famosos escaparates donde las prostitutas exponen su “producto”.

¿Es esto normal?, ¿en qué condiciones están estas personas?, ¿Cuál es su situación legal?. Trataremos de responder a estas preguntas, pero antes un poco de la historia del lugar y de cómo se ha llegado a la situación actual.

A comienzos del siglo XII Amsterdam era un puerto comercial con muchísima importancia. Llegaban hasta él muchos barcos y por ende muchos marineros. Estos marineros pasaban mucho tiempo fuera de sus casas y cuando pisaban tierra firme buscaban cierto entretenimiento con la gente del lugar.

Hasta aquí puede ser la historia de cualquier lugar con un puerto transitado. Entonces, ¿qué hace diferente a Amsterdam?. Años más tarde, en el siglo XVII, apareció el sistema “vitrinas”. Las prostitutas se ofrecían y mostraban sus atributos desde las puertas o ventanas de sus casas, era una manera novedosa de atraer clientes, que gustaba a unos y escandalizaba a otros.

Las prostitutas se vieron obligadas a ofrecerse y ejercer en sus casas debido a la persecución que sufrieron en la Edad Media.

El catolicismo y más tarde el calvinismo censuraron duramente los burdeles y el ejercicio de la prostitución, sin embargo, en muchos casos la iglesia hacía la vista gorda, ya que llegaron a la conclusión de que las prostitutas podían ayudar a la buena ventura de la iglesia y los intereses personales de los sacerdotes.

Las prostitutas tras realizar su trabajo convencían a sus clientes de que lo que habían hecho estaba mal, era pecado y debían acudir ante el cura para confesarse y cumplir penitencia. De esta manera la iglesia hacía la vista gorda con las prostitutas y por otro lado lograba que más gente pasase por sus confesionarios, dejando de paso alguna que otra donación para redimir sus pecados.

Alrededor de 1750 se vuelven a permitir los burdeles y en 1800, con la presencia francesa en los Países Bajos, se comienza a regular la prostitución, tanto los burdeles como las trabajan en la calle.

Se hace un registro de las mujeres y se les realizaban pruebas médicas periódicas.

Continuando con los vaivenes que la prostitución vive en el país, en 1911 se crea una ley que prohíbe toda actividad organizada que esté ligada a la prostitución.

Sin embargo, a partir de los años 60 se tiene  una mayor tolerancia hacia la prostitución, hasta llegar a la situación actual, en la que recae sobre los municipios la decisión de autorizar o no el ejercicio de la prostitución.

El Barrio Rojo no está ni mucho menos en las afueras de la ciudad o en zonas alejadas, todo lo contrario, se ubica en el centro histórico de Amsterdam. Ocupa varios distritos, siendo De Wallen el más conocido y la calle Warmoestraat la más transitada.

Como decíamos antes, el Barrio Rojo es un lugar en cuyas calles existen locales en los cuales prostitutas se muestran a la vista tras unas vitrinas. Estos lugares están abiertos durante todo el día y el paso por sus calles no está restringido, pudiendo pasar todo el que quiera; eso sí, deberán mostrar respeto por las trabajadoras y no hacer videos ni fotos.

En estas calles además de las vitrinas ya mencionadas, también hay sex shops, bares, restaurantes, etc.

El número de vitrinas que hay es constante y está regulado por la ley, pudiendo ser cualquiera dueño de ellas. Las mujeres pagan un alquiler que oscila entre 40 y 120€ según los datos oficiales.

El único control que se lleva de estos lugares es que todo esté conforme a la ley, que las chicas sean mayores de 18 años y tengan la documentación laboral en regla, manteniendo, las autoridades, total confidencialidad y respetando el anonimato de las prostitutas.

Por tanto, las personas que aquí ejercen se encuentran dentro del marco de la ley. Tiene seguridad social, pagan impuestos, hacen su declaración de la renta, etc. En definitiva, igual que cualquier otro trabajador/a del país.

La seguridad es como la de un lugar normal, la policía patrulla por la zona velando por la integridad de la gente que allí hay. Además todas las vitrinas cuentan con un sistema de alarmas que se puede activar en caso de cualquier peligro.

Si viajan a Amsterdam no perderán la oportunidad de visitar este lugar, si es así no olviden ser civilizados, mantener la compostura y ser respetuosos al máximo.

Las fotos son sacadas de google.
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