INTERRAIL 2010. 3ª parte. Polonia esencial.

MARTES 28. CONTACTO CON CRACOVIA Y MINAS DE SAL.

Llegamos a la estación de Cracovia a eso de las 6:30 de la mañana procedentes de Praga, de donde salimos a las 22:30 del día anterior.

Era momento entonces de buscar nuestro alojamiento para las próximas 3 horas. En la misma estación vimos un mostrador donde se ofrecían a buscar alojamiento. Eramos un poco reacios a este método, el cual pensamos que encarecería el precio, aún así, por preguntar no pasa nada. Al final fue aquí donde cogimos nuestro hostel para nuestra alegría y la salud de nuestra espalda.

Nos ofrecieron alojarnos en el Dizzy Daisy, a 10 minutos andando de la estación y a otros 10 ó 12 del centro de Cracovia. Nos costó, para 3 noches, la habitación privada con baño privado y desayuno incluido, a parte de poder usar la cocina cuando quisiéramos e internet gratis, por 429,60 Zlotis, que equivale a 107 € aproximadamente.

El hostel estaba muy bien. La habitación era grande y limpia, el baño estaba bien y las zonas comunes eran aceptables. La zona estaba bien y era segura.

Aquí sufrimos aún más el frío que en Praga, y la lluvia. Tuvimos de media unos 4 grados los tres días que pasamos en Cracovia. Y aquí Sheila empezó a sufrir un catarro que le acompañaría hasta que llegamos a Wroclaw varios días después, pero lo afrontó como una campeona y en ningún momento se quejo o dejo de hacer algo de lo que teníamos planeado.

Como no podíamos entrar a nuestra habitación hasta las 14 horas dejamos nuestras mochilas en la consigna del hostel y nos fuimos a dar una vuelta por el centro de Cracovia, que al final fue más amplia de lo que creíamos en un principio, no sin antes acertar con un buen bar para desayunar.

Aún no eran las 8 de la mañana y ya estábamos frente a la Barbacana, antigua fortaleza inmediata a la muralla que recorría la ciudad y que sería nuestra entrada al casco histórico durante los tres días que pasamos aquí.

Nos dejamos llevar por unas calles aún desiertas que se empezaban a desperezar en un martes frío y lluvioso. Según nos acercábamos a la plaza, Stary Rynek, iban apareciendo algunas personas, Polacos/as y turistas se entremezclaban ante la belleza de su centro neurálgico. Llegamos a la plaza por la calle Florianska, antaño calle Real.

Estábamos en la plaza central de Cracovia y poco a poco nos íbamos dando cuenta de que por fin estábamos en Polonia, algo que llevábamos bastante tiempo esperando.

La Rynek esta dividida en dos partes iguale por la Lonja de los Paños, que hoy se utiliza como mercado de artesanía y souvenirs. A uno de sus lados, el que hace esquina con la calle Florianska, esta la basílica de Santa María y al otro la torre del viejo ayuntamiento.

 

Como vimos que las cosas estaban más cerca de lo que parecía a priori decidimos continuar hasta la colina del Wawel; donde se encuentra el Castillo Real y la Catedral. Ademas según cuenta la leyenda, aquí cayó una de las 7 piedras mágicas que hay en el mundo (Delhi, la Luna; Delfos, Venus; Jerusalem, el Sol; Cracovia, Júpiter; La Meca, Mercurio; Roma, Marte; Velehrad, Saturno).

Sin entrar al recinto fuimos a ver la cueva del Dragón que se encuentra bajo el castillo y frente al río Vistula, Wisla en polaco. Tras esperar a que un grupo de estudiantes terminara su visita y sus fotos con el dragón nos dirigimos a sacar nosotros las fotos de rigor. No nos vino mal la espera ya que en un camino del parque que hay junto al río encontramos en el suelo un pequeño recuerdo a Michael Jackson.

 

Eran las 9 de la mañana y habíamos visto que a esta hora abrían la oficina de turismo, por lo que nos acercamos hasta ella para informarnos de como acudir a las minas de sal de Wieliczka, donde queríamos acudir por la tarde.

Tras informarnos de todo aún era muy pronto y acordamos ir a ver el barrio judío, Kazimerz. Plazas, sinagogas y puestecillos callejeros se sucedían en las calles del barrio y, tras pasear tranquilamente del ambiente, un poco apagado por el clima, nos topamos de nuevo con el Vistula. Cruzamos por su famoso puente de hierro para continuar viendo lugares con aroma judio, Podgorze.

Aquí vimos un santuario y la interesante plaza con las sillas vacías. plaza Bohaterów Getta (Plaza de los héroes del Getto).

 

Eran las 12:30 pero como habíamos desayunado muy pronto teníamos hambre ya y comimos en los alrededores de la Plaza de los héroes del Getto. Tras comer ya era hora de acercarnos al Hostel para entrar a nuestra habitación, descansar media horita, secar los pies, que estaban sufriendo mucho por la lluvia y el frío, y esperar para coger el autobús que nos llevaría a las Minas de Sal.

A las 15:00 tomamos el autobus que nos llevaría hasta las minas de sal, por desgracia nos toco un chofer horrible y suicida pero enseguida lo olvidamos al llegar.

Las minas de sal son Patrimonio de la Humanidad desde que este existe, pues fue uno de los 9 primeros lugares declarados como tal.

Estas minas minas cuentan con más de 300 kilómetros de galerías, de las cuales la zona que se puede visitar es tan solo un 1% pero que aún así parece inmenso.

En su interior cualquier esquina es destacable pero lo hace sobre manera la llamada Capilla de Blogoslawionej Kingi. Tiene 12 metros de altura y fue creada entre 1895 y 1927. Aquí se encuentran, esculpidas en la roca de sal, reproducciones de obras tan famosas como “La Ultima Cena” de Leonardo Da Vinci. En este lugar también se celebran bodas (por si le interesa a alguien, que nunca se sabe), ahora bien, la lista de espera debe estar en unos cuatro o cinco años.

  

Tras la visita a las minas regresamos al hostel a eso de las 18:45 y decidimos no hacer nada más excepto salir a cenar. El viaje en tren de la noche anterior y todo el día dando vueltas había hecho mella en nuestros cuerpos.

MIERCOLES 29. PROFUNDIZANDO EN CRACOVIA

Este día lo íbamos a pasar en Cracovia por completo. Nuestra idea era profundizar en lo que habíamos visto por encima el día anterior. Debido al cansancio, que no teníamos un plan muy apurado y la enfermedad de Sheila salimos tarde de la habitación.

Nos acercamos a la Barbacana y desde allí rendimos homenaje al edificio del teatro que no visitamos el día anterior. Después paseo por las calles adyacentes a la plaza y menos conocidas que las principales.

Antes de ir a comer nos informamos para ir a visitar el campo de concentración de Auschwitz al día siguiente.

Tras recopilar toda la información que necesitábamos nos fuimos a comer. Encontramos un restaurante italiano con menú por poco dinero. Nos pusieron unos espaguetis de chuparse los dedos, ademas de una ensalada enorme y riquísima.

Tras llenar el estomago nos fuimos a ver con más detenimiento el barrio judío, Kazimers, en profundidad y el interior del castillo wawel.

 

Poco más nos quedaba por hacer; unas compras para la cena y nos fuimos a tomar unas cervezas mientras veíamos un partido de la champions. La verdad es que catamos bien las cervezas del lugar.

JUEVES 30. EL HORROR HUMANO. AUSCHWITZ BIRKENAU

Salimos de Cracovia a eso de las 8 de la mañana. El día era frío y teníamos una lluvia fina que nos acompañaría durante todo el día.

Podría decir muchas cosas de este lugar, dar muchos datos y contar diversas historias que he ido almacenando en mi memoria durante muchos años de pasión por la historia, pero creo que no será necesario. Espero que todos/as los/as que leíais esto ya sepáis de lo que hablo, que significa este lugar y lo que el ser humano puede llegar a cometer. Espero que quien lea esto no sea del tipo de algunas personas que vimos en el campo de concentración, que más bien parecían estar en Port Avertura o algún sitio similar por sus risas a cada lugar y, por consiguiente, falta de humanidad, tal como suena.

Auschwitz es un lugar de recuerdo, para recapacitar sobre lo que allí pasó y que no se puede volver a repetir y, por supuesto, debe ser un lugar permanente para que jamás se olviden la crueldad humana.

En el campo I es donde se ha habilitado el museo. Aquí quedan barracones que recuerdan la vida día a día del campo. Aquí es donde se guardan los montones de maletas, de gafas, de ropa y de pelo humano que seguro habréis visto en fotos o el sinfín de documentales que se han hecho del lugar.

También se han recreado las celdas de los presos, el paredón de fusilamiento y la cárcel que utilizaba la GESTAPO. Además aquí esta la única cámara de gas que quedo sin destruir cuando los Soviéticos entraron en el campo. Esta sobrevivió precisamente porque, tras hacer Auschwitz II, quedó obsoleta y se convirtió en un bunker.

Tras ver Auschwitz I tomamos el autobús para ir al segundo campo. Allí quedan unos pocos barracones reconstruidos y, lo más llamativo, el anden por donde entraban los presos y se hacia la primera selección; los que valían para trabajar y los que iban a morir (la inmensa mayoría).

En definitiva, que si queréis más datos o información en la web tenéis mi mail y por privado os ayudaré en lo que pueda.

Tras finalizar la visita al campo de concentración dimos una vuelta por Cracovia, ya de despedida, y nos fuimos a descansar al Hostel.

VIERNES 1. WROCLAW

Unas 5 horas en tren nos separaban de la ciudad de Wroclaw. Llegamos aproximadamente a las 14:30 y rápidamente encontramos un hostel a mitad de camino entre la estación de tren y el centro de la ciudad, no muy lejos un punto del otro.

El hostel Avantgarde. Estaba bien y el precio era correcto. La habitación estaba bien amueblada y era cómoda.

Eran las tres de la tarde y buscamos un sitio para comer, el estomago ya nos pedía alimento con insistencia.

Tras comer nos fuimos a visitar la ciudad. Teníamos unas horas para hacerlo ya que al día siguiente ya no estaríamos aquí. De todas formas no importaba porque lo interesante de esta ciudad se ve enseguida.

Iniciamos la visita acudiendo a la Plaza, la Rynek. En ella se encuentra el Ayuntamiento rodeado de bellos y curiosos edificios del estilo de lo que nos estábamos encontrando en Polonia. Aquí continuamos con nuestra particular ruta del bakalao, ya que en la plaza nos topamos con un escenario donde a estas horas estaban haciendo pruebas de sonido y donde a eso de las 8 de la tarde comenzaría un concierto para celebrar lo que suponemos eran las fiestas de la ciudad.

 

Desde la Rynek tomamos camino hacia el punto más lejano que queríamos visitar, la Isla de la Catedral, lugar donde nació la ciudad.

Entramos en ella cruzando un bello puente en el cual había hecho mella el libro “Perdona si te llamo amor”, el cual narra una historia de amor en la cual los protagonistas sellan dicho amor poniendo una candado en el puente. Este lugar es testigo de ello.

Tras ver la isla y la Catedral de San Juan Bautista regresamos camino de la Rynek. Junto a esta ultima se encuentra la Plaza Solny, donde se haya el edificio de al antigua bolsa. Ese día estaba plagada de puestillos ambulantes debido a las fiestas.

Por las calles prestábamos cierta atención al suelo porque en el lugar menos esperado nos encontrábamos los figurillas de los Gnomos que estaban repartidas por la ciudad.

 

Era buena hora ya para cenar y en la misma Rynek vimos una taberna española en la que comimos una tortilla de patata de muy buen tamaño y sabor aceptable.

SÁBADO 2. POZNAN. CIUDAD DE FERIAS Y ESTUDIANTES

Tomamos el tren a las 9:35 de la estación de Wroclaw y las 11 más o menos estábamos en Poznan. El tiempo nos había mejorado una barbaridad e incluso lucia un sol precioso.

Tras bajar del tren tomamos un autobús y andando un poco más nos plantamos en la Stary Rynek. En una calle junto a la plaza cogimos nuestro hostel.

Un hostel que era un hotel. Como decía Jesulín, en dos palabras; im precionante! El hostel Melody. 55€ la noche.

Tras dejar las cosas en el hostel y descansar un segundo volvimos de camino a la estación, esta vez paseando y viendo algunos de los lugares que nos cruzábamos. Comimos en la estación y reservamos el billete para el tren del día siguiente en el Berlín – Warszawa Express, que nos llevaría a la capital germana.

En ese camino a la estación y tras dar una vueltecilla de “reconocimiento” por la Stary Rynek, vimos algunos de los lugares más destacados de la bella ciudad polaca.

El primero de esos lugares por los que pasamos fue la Iglesia Franciscana, junto a la plaza.. Su fachada es bastante simple pero su interior es muy bonito.

Continuamos camino y llegamos hasta la plaza Wolnosci. Aquí se encuentran los edificios de la Biblioteca Raczynskich y el Museo Nacional (Muzeum Narodowe).

Desde aquí nos metimos en la calle Grudnia, donde se encuentra el Teatro Polaco. Este teatro fue construido con fondos donados por el propio pueblo polaco que en época prusiana tenía vetado el acceso al teatro de la ciudad, exclusiva de los alemanes. En su fachada se ve la inscripción “Narod Sobie”; El pueblo a sí mismo.

Ese otro teatro era nuestra próxima parada, así que nos dirigimos al Park Adama Mickiewicza. El edificio data de 1915 y en su cornisa destaca un caballo alado. Como ya he dicho, en su origen estaba reservado a las autoridades alemanas.

 

Al otro lado del parque se encuentra la Plaza Mickiewicza. En ella esta la Kaiserhaus, la universidad y el Monumento a las Victimas de junio de 1956.

El primer edificio fue concebido como residencia de verano del Emperador alemán Guillermo II. Tras la independencia del país en 1918 se destino a Junta de gobierno y durante la época Nazi Hitler decidió convertirla en una de sus residencias pero al final no lo hizo. Al acabar la guerra en 1945 pasó a poder del pueblo que lo transformó en el Centro Cultura Zamek.

La universidad se creó en 1915 en época prusiana y frente a ella se encuentra la escuela superior de música.

El monumento a las victimas de junio de 1956 fue inaugurado en junio de 1981. Conmemora la sublevación obrera de Poznan; el Jueves Negro. Una manifestación (tras la muerte de Stalin en 1953) pidiendo “pan y trabajo” que dejó 76 muertos y miles de heridos. Se trata de dos cruces de 20 metros de altura.

Era el momento de parar un rato para comer y tomar un respiro.

Tras la comida volvimos hacia la Rynek pero tomando una ruta alternativa para poder ver más lugares de la ciudad. Para reposar más o menos la comida dimos un paseo tranquilo por el Park Karola Marcinkowskiego, un parque sin más.

Pasamos junto al altísimo edificio de la universidad de económicas, finalizado en 1991. Entramos en la calle Sw. Marcin para llegar hasta el parque dedicado a Chopin (famoso compositor polaco).

Ya estábamos cerca de la Rynek y nos íbamos a dirigir hacia ella para contemplarla con mayor detenimiento, pero antes un alto en el camino; entre el parque de Chopin y la Rynek se encuentra la Kolegiata Farna, un bonito edificio que nos tuvimos que resignar a ver desde fuera con la puerta entreabierta porque se estaba celebrando una boda.

Ya estábamos en la Stary Rynek, con bastante ambiente la verdad. En el centro de esta plaza (que fue reconstruida tras la II Guerra Mundial) esta el Ayuntamiento. Un curioso edificio de estilo renacentista. En la fachada principal del edificio se encuentra el reloj del cual cada día a las 12 en punto aparecen los dos cabritos que se chocan 12 veces.

Rodean la plaza bellas casas decoradas de diferentes colores y dibujos cada una.

En la plaza hay cuatro fuentes: Proserpina (la única que sobrevivió a la guerra), Apolo, Poseidón, y Marte. También destaca en la plaza la casa de los tenderos y el museo de armas.

 

Se nos había echado la noche encima hacia un rato y ya el estomago pedía la cena. Buscamos un lugar para cenar y poco después nos fuimos a dormir, no sin pena pues, aunque nos esperaba Alemania al día siguiente, nos daba tristeza abandonar Polonia; un país que nos a marcado para toda la vida.

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