PAMPLONA, "LA CIUDAD QUE FUE UN REINO".

Pamplona es una ciudad que tengo a mano y que esta en esa lista de las “bah si esta aquí mismo, ya iremos” y por una cosa u otra va pasando el tiempo sin ir. Pero ya tenía ganas de regresar, hacía años estuve allí pero el cuerpo me pedía volver y eso es lo que hice esta semana. Aprovechando un día libre me desplace hasta allí.

Comencé mi visita por la Plaza del Castillo, donde dejé aparcado mi vehículo. Nada más salir del parking me encontré con una especie de feria del libro que, debido a sus stands, me dificultó la apreciación de la magnitud y belleza del emplazamiento.

De aquí pase a la plaza de toros y después a la calle Estafeta, conocida mundialmente por los encierros de San Fermín.

Posteriormente me dirigí a la Catedral de Santa María, a la que no pude acceder ni admirar por fuera en condiciones por encontrarse la zona en obras.

De aquí pasé a la Plaza Consistorial, donde se alza el ayuntamiento pamplones. Es en esta plaza donde, abarrotada siempre de gente, se da el “Txupinazo” de las fiestas de San Fermín.

  

Desde esta plaza tome la calle Mayor, pasando por la iglesia de San Saturnino en el inicio de la calle, el Palacio del Condestable entrada la calle y la Iglesia de San Lorenzo, donde se encuentra la capilla con la imagen de San Fermín, al final de la propia calle.

Llegado a este punto me situaba frente al parque de La Taconera, donde ademas de los paseos, bancos, fuentes y flora típica de un parque, también se puede observar en sus fosos animales como gamos, pavos reales, cabras, etc

De parques iba ya la cosa y desde el de La Taconera pase a otro de los favoritos de los iruñeses, La Ciudadela. Este antiguo fortín militar construido entre 1571 y 1645 por orden de Felipe II, fue considerado el mejor ejemplo de arquitectura militar del renacimiento español y hoy es uno de los lugares preferidos por los vecinos de Pamplona para pasear, descansar, relajarse y llevar a que jueguen sus hij@s.

Tras el remanso de paz que encontré en La Ciudadela iba siendo ya hora de regresar hacia la Plaza del Castillo.

Salí de La Ciudadela por el acceso que se encuentra junto al Baluarte y me plante enseguida en el Paseo de Sarasate.

Al final de este paseo el monumento a los fueros precediendo al Palacio del Gobierno de Navarra. Ya estaba de nuevo en la Plaza del Castillo y aquí di por finalizada mi visita a “la ciudad que fue un reino”.

 

Ademas de visitar la capital aproveche mi paso por Navarra para acercarme hasta Olite, un bello pueblo a 45 km de Pamplona, que guarda gran arquitectura medieval en sus muros. Donde destaca sobre manera su Palacio Real, que más que palacio convencional es un precioso castillo.

 

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